La autenticidad del no ser y estar
No somos algo fijo. Nunca lo hemos sido.
Nos lo contamos como si lo fuéramos porque da seguridad, porque ordena, porque calma. Pero no es verdad.
Vivimos cambiando: a veces despacio, a veces de golpe. A veces sin darnos cuenta, a veces rompiéndonos. Ser suena a permanencia; estar, a paso. Y habitamos justo ahí, en medio, sin poder quedarnos ni detenernos.
La autenticidad no está en definirse sino en reconocerse en ese movimiento. No en afirmarse, sino en no negarse cuando algo cambia dentro.
Hay algo incómodo en aceptar esto: que no hay versión final, que no hay forma definitiva, que no hay cierre. Pero también hay algo honesto. Dejar de sostener lo que ya no eres. Dejar de fingir continuidad cuando lo que hay es transformación.
Ser coherente no es permanecer. Es no traicionarse en cada paso, en cada cambio, en cada pérdida.
Porque cambiar no es dejar de ser. Es seguir siendo de otra manera.
La autenticidad, quizá, no sea una identidad sino una forma de estar en el mundo que no se aferra, que no se fija, que no se impone. Que se reconoce mientras pasa.
Versión completa en https://juanesteban.art/la-autenticidad-del-no-ser-y-estar/