Fabricar el dato
¿Qué ocurre cuando el artista no recibe el dato, sino que lo fabrica a mano? El excedente deja de estar en la salida y se sella en el sustrato.
El texto anterior de esta línea situaba el trabajo del artista de datos en la modulación de una salida: el dato era externo y la decisión llegaba después. Este examina el caso que invierte el esquema.
Anna Ridler fotografió ella misma diez mil tulipanes en tres meses y los etiquetó a mano, uno a uno, con su propia taxonomía. Ese dataset es la obra; solo después lo pasó por una red generativa. No modula una salida: determina desde la raíz qué puede generar el sistema, porque fabricó cada dato del que aprende. La cadena habitual —dato externo → algoritmo → modulación— se invierte: construcción manual → algoritmo → obra. Y el algoritmo, degradado, vuelve a ser un motor que interpola decisiones humanas previas.
El excedente, aquí, no está en la salida sino encriptado en la entrada. Akten, Klingemann y Paglen muestran otras formas de decidir en el sustrato: diseñar el sesgo, sembrar un desvío, desmantelar el dato para exponer su política. Y queda una laguna: no hay teoría del dato corpóreo, del dataset hecho a mano como obra.