El festival que no cabe en la foto


El festival contemporáneo ya no se diseña solo para vivirse: se diseña para circular. Experiencia → documentación → relato → memoria → recirculación. El asistente no consume el festival; lo fabrica y lo difunde.

He escrito sobre eso y, sobre todo, sobre lo que esa cadena deja fuera. El contenido captura la prueba de presencia, la atmósfera, la escena. No captura el acontecimiento: lo que ocurre cuando algo, dentro de uno, se reorganiza. Eso no es una cosa fotografiable; es una relación. Y lo mejor de un festival suele ser, justamente, lo que no cabe en la foto.