Cuándo ocurre el arte. Working Paper.
La pregunta que ha organizado el debate sobre inteligencia artificial y arte es la equivocada. Llevamos años preguntando si las máquinas pueden crear arte. Esa pregunta presupone que sabemos qué es el arte y que la cuestión consiste en determinar si los sistemas artificiales pueden aproximarse a esa condición.
El problema es el presupuesto, no la respuesta.
Acabo de publicar un preprint que propone desplazar el debate. En lugar de preguntar quién crea arte, pregunta cuándo ocurre un evento artístico. La diferencia no es cosmética. Cambiar la pregunta cambia el criterio, y cambiar el criterio cambia todo lo demás.
El concepto central es el surplus estructural: una diferencia relacional que reorganiza el campo de posibles configuraciones de un sistema sin quedar absorbida por su función instrumental primaria. Cuando eso ocurre, hay evento artístico. Cuando la reorganización queda subordinada a la función primaria del sistema —optimización, captura, propaganda, espectacularización— no hay surplus, aunque haya complejidad técnica, aunque haya belleza, aunque haya reconocimiento institucional.
Esto permite decir cosas precisas sobre casos difíciles. El trabajo de Riefenstahl reorganiza masivamente el campo cinematográfico, pero lo hace como instrumento de captura política: la finalidad cancela la apertura. Eso no es un juicio moral; es un diagnóstico ontológico que el criterio del surplus permite formular sin depender ni del gusto ni de la institución.
También permite decir algo sobre el arte generativo que va más allá del entusiasmo y del rechazo reflexivo. La complejidad técnica no garantiza surplus. La espectacularización de datos tampoco. Lo que importa es si la diferencia introducida reorganiza efectivamente el horizonte de posibles de un sistema abierto, dejando una traza que persiste más allá del evento puntual.
El paper está en revisión en Philosophia (Springer Nature) y disponible como preprint en PhilArchive: